Resulta harto inútil que medios de comunicación (periódicos,
radios, televisiones, etc.) sigan preguntando a Aznar sobre el 11-M. No van a
conseguir nada nuevo y a Aznar le viene bien que le sigan dando bola para poder
seguir mintiendo. Entrevista tras entrevista sigue mintiendo… y le siguen
entrevistando… y sigue mintiendo. Así es que él tan feliz, y las audiencias tan
contentas. Es lo que sucede en La última llamada, serie documental estrenada el 16 de octubre en Movistar+ y en la que los cuatro expresidentes vivos
del Gobierno repasan, con antiguos colaboradores, algunos momentos de su
trayectoria. En lo que a la guerra de Irak y el 11-M se refiere https://elpais.com/espana/2025-10-16/confesiones-de-expresidente-de-la-tentacion-de-eliminar-a-la-cupula-de-eta-al-deseo-de-aprovechar-la-oportunidad-del-11-s.html, la mentira de Aznar suma y sigue.
En cuanto a la guerra contra Irak, George W Bush, aunque
tarde, admitió que su mayor error fue creer que había armas de destrucción
masiva en Irak. Tony
Blair también, a su manera, terminó pidiendo perdón por la guerra de Irak, pero Aznar sigue
sin pedir perdón por la guerra de Irak ni disculpas por mentir con el 11M.
Menos mal que https://www.naiz.eus/info/noticia/20220110/nuevos-documentos-revelan-presiones-de-aznar-al-cni-para-imputar-el-11m-a-eta
Nuevos documentos revelan
presiones de Aznar al CNI (Centro Nacional de Inteligencia) para imputar el 11M a ETA
Un documento que ha hecho público el exministro José Bono
confirma que el Gobierno de José María Aznar presionó a los servicios de
inteligencia para que mantuvieran la tesis de que ETA había sido la autora de
los atentados registrados en Madrid el 11 de marzo de 2004.
Nota del director del CNI sobre el
11M
José Bono, que fue ministro de Defensa desde abril de 2004
hasta diciembre de 2006 –cuando pasó a ser presidente del Congreso de los
Diputados–, ha decidido legar su archivo documental a la Fundación Pablo
Iglesias, que lo ha puesto a disposición del público a partir de este
lunes. Uno de esos documentos, que ha difundido la Cadena Ser, es una
nota remitida a Bono por Alberto Sáiz, que acababa de ser nombrado director del
Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tras las elecciones del 14 de marzo de
2004 que llevaron a La Moncloa a José Luis Rodríguez Zapatero.
En esta nota, que adjuntamos a este artículo, Sáiz hace referencia a los
atentados registrados en Madrid el 11 de marzo de aquel año. Más concretamente,
se dirige a Bono para confirmarle por escrito, «tal y como me pides», «lo
esencial sobre el 11M» que le había comentado su predecesor al frente del CNI,
Jorge Dezcallar, al hacer el relevo en el cargo.
«Me pidieron desde Moncloa que dijera que ETA era la autora
del atentado y yo lo hice pero con la cautela de añadir ‘con toda
probabilidad’», comentó Dezcallar, según relata Sáiz.
El máximo responsable de los servicios de inteligencia cuando
ocurrieron los ataques del 11M consideraba que mantener esa tesis «fue un
error» y, aludiendo al Gobierno de José María Aznar, añadió que «ellos lo
alargaron hasta el día de las elecciones, cuando ya tenían en su poder la
furgoneta, la cinta del Corán y habían detenido a tres árabes».
Dezcallar se refería a las pruebas y detenciones que habían
practicado ya las fuerzas y cuerpos de seguridad que echaban por tierra la
tesis de la autoría de ETA. Una información que, según dijo a Sáiz, al CNI le
fue llegando «con retraso».
Confirma el relato que hizo Dezcallar en 2015
Dezcallar fue el primer civil en dirigir el Centro Superior
de Información de la Defensa (Cesid, que durante su mandato pasó a denoninarse
CNI) y fue desginado para el cargo en 2001 por el entonces presidente español,
José María Aznar.
En una entrevista publicada por ‘El Periódico’ en octubre de
2015, el propio Dezcallar ya apuntó en la misma dirección que se recoge en la
nota difundida ahora por Bono: «Aznar me pidió desmentir que el CNI no seguía
la pista de ETA».
No obstante, asumió que, aunque su «instinto» le decía que se
trataba de «un ataque islamista», en su primera conversación telefónica con
Aznar le comentó: «Presidente, creo que es ETA». En la segunda, aquel 11 de
marzo, fue menos claro: ««No me preguntes porque la investigación la lleva la
Policía y estoy fuera de juego». Y en la tercera expresó su cambio de opinión:
«Este asunto huele a islamista que apesta».
En esta entrevista, Dezcallar aseguró que entre el 11 y el 16
de marzo no fue convocado a ninguna reunión. No obstante, precisó que logró que
el ministro de Interior, Ángel Acebes, le recibiera el sábado día 13, a las
cuatro de la tarde, y que este no le contó nada de las detenciones de los
presuntos yihadistas.
Y completó el relato de aquellas horas previas a la jornada
electoral explicando que, cuando llegó a su despacho, el portavoz de la
Moncloa, Alfredo Timermans, le dijo que Aznar quería que saliera en TVE para
desmentir a la SER, que para entonces había informado de que el CNI había
abandonado la pista de ETA. Dezcallar se negó, hizo «un comunicado que no gustó
a nadie» y por la noche tuvo «una tensa charla con Aznar».
A pesar de las múltiples evidencias que corroboran sus
falsedades, Aznar no va a decir nada diferente a lo dicho tras la guerra de
Irak y los atentados del 11 de marzo de 2004. Ya no puede dar marcha atrás.
Sería su “suicidio político”, y eso no se lo puede permitir. Prefiere morir
envuelto en la bandera de la mentira.