He
acompañado la lectura de este libro con anotaciones, subrayados, comprobaciones
posibles y la detección de un error cuando la autora escribe que “Pilar Manjón,
quien fuera presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M entre 2005 y 2016”
(1). Un error que para nada empaña un trabajo decoroso y meritorio. No me cabe
duda de que su lectura –dolorosa para los afectados por los atentados del 11-M–
aporta una mejor y mayor comprensión de lo ocurrido antes, durante y después
del 11 de marzo de 2004.
En
la introducción al libro titulado TRASHORRAS. Historia del colaborador
necesario del 11-M (Editorial DEBATE, marzo 2026), Leticia Álvarez
Rodríguez escribe: “…Eso es lo que he pretendido trasladar en las páginas
que siguen. A partir de ese momento he indagado en toda la documentación que
Trashorras guarda tras más de dos décadas en la cárcel y nos hemos
intercambiado cartas y mensajes que me han ayudado a dibujar su perfil de una
manera inédita. Él conoce el objetivo de nuestras comunicaciones y nunca ha
tratado de cambiar o corregir el relato porque todo parte de la base de que
asume su pasado y su responsabilidad en el atentado. Esa fue mi condición.
Nadie va a encontrarse una justificación de los hechos que arrastra ni una
teoría de la conspiración sobre lo que rodeó el atentado. Lo que sigue es la
historia de un delincuente en la cárcel, su percepción de la realidad, su
relación con otros reos, su insistencia ante la justicia para conseguir mejores
condiciones penitenciarias y muchas cuestiones desconocidas sobre un personaje
que, desgraciadamente ha cambiado el devenir de la historia de España.”
Leo
en la página 72: “Llevo meses recibiendo cajas llenas de papeles. Cuando no
me las envía por correo, llegan a través de alguno de sus abogados. Me entregan
cajas enteras de folios meticulosamente archivadas en carpetas plásticas de
todos los colores, ordenadas por años. Todo sigue un orden cronológico.”
En
la página 73 relata que ella [Leticia Álvarez] visita a Marilú, amiga personal de
Trashorras, que reside en un barrio populoso de Gijón… en un salón luminoso… a
un lado, en un rincón… apiladas, varias cajas de carpetas –Esas son. Puedes
llevártelas todas. Vas a necesitar alquilar un trastero.
Habla
también de la entrevista que Trashorras mantiene en la cárcel con una víctima
del 11-M, Jesús Ramírez.
Y
en la página 53 narra una carta que Trashorras escribe desde la cárcel de
Mansilla de Las Mulas (León), el 5 de abril de 2010, en la que, entre otros
aspectos, se refiere a “las dudas que se están generando en la sociedad en
cuanto a la autoría de los atentados, y que son motivo de división tanto entre
las víctimas como en la propia sociedad. Dudas que en buena parte han sido
alentadas por algunas de mis declaraciones interesadas e irresponsables tanto a
los investigadores como a la prensa”. Es por esto que yo echo de menos en
el libro no haber encontrado nada que haga mención a la entrevista que el
periodista de El Mundo, Fernando Múgica, hace a Suárez Trashorras en la que
éste dice cosas, como:
"Soy
una víctima de un golpe de Estado que se ha tratado de encubrir detrás de las
responsabilidades de un grupo de musulmanes y de los confidentes cuando estaba
todo perfectamente controlado por los Cuerpos de Seguridad. Existen
complicidades que el juez no está dispuesto a descubrir" (elmundo.es 05.09.2006).
"El
atentado del 11-M no ha sido más que una operación policial que se descontroló
y se les fue de las manos a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Ésta es la
única explicación coherente, a no ser que existan complicidades ocultas, al
igual que ocurrió con el GAL" (elmundo.es
05.09.2006).
"¿Por
qué iba a ayudar a los extremistas radicales musulmanes? ¿Por qué iba a querer
perjudicar al PP, el partido en el Gobierno, cuando es sabido que yo siempre
les he votado desde que soy mayor de edad? Yo estaba de acuerdo con el envío de
tropas militares españolas a Irak. Jamás participaría en ningún tipo de acción
que perjudicara al PP". (elmundo.es
05.09.2026)
El día de la conversación que reproduce «El País»,
Suárez Trashorras les dijo a sus padres que «mientras el periódico "El
Mundo" pague, si yo estoy fuera -de la cárcel- les cuento la Guerra Civil
española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora. Si te vienen con
un chequecito cada... ¿Por qué piensas que lo hizo Nayo?». A lo que el padre
responde: «Por dinero, si ya se sabe». A continuación, la madre de Trashorras
dice: «Yo no sé por qué la Justicia no le cierra la boca a "El Mundo"»,
a lo que el minero responde: «Porque tienen más dinero que todos ellos juntos,
no te jode. Son unos mercenarios. Te pagan a ti para que cuentes cuentos».
Según «El País», unos días después Trashorras se puso en contacto con un
periodista de «El Mundo» y reclamó recortes de lo publicado por el diario
«Libertad Digital» sobre el 11-M (periódico
ABC).
Tal
vez haya todavía alguna caja en la estantería de Trashorras aún sin abrir que
nos permita conocer cómo y a qué precio entró –o le metieron– en
el engranaje del periódico El Mundo para mantener viva su teoría de la
conspiración, del golpe de Estado y de la autoría de ETA. Todo ello con el
apoyo político del Partido Popular y otros medios de comunicación como la Cope,
Libertad Digital o Telemadrid.
(1)
Pilar Manjón no fue presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M, lo fue de
la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo. Al poco tiempo de la creación de
la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, se creó la Asociación de Ayuda a
las Víctimas del 11-M presidida primero por Ángeles Domínguez y más tarde por
Dori Majali, en cuyo mandato se procedió a cambiar el nombre inicial por el de
Asociación de Víctimas del 11-M. En febrero de 2024 la Asociación de Víctimas
del 11-M cesó su actividad definitivamente.

