La secuencia de mentiras de José María Aznar (decía que había
armas de destrucción masiva en Irak y se demostró su falsedad) con relación al
11-M se ha complementado con la presentación por su parte (María San Gil también
participó en la presentación) del libro de Jaime Mayor Oreja “Una verdad
incómoda” este pasado 11 de marzo de 2026. Una fecha de presentación que el entorno de
Mayor Oreja ha desvinculado del aniversario de los atentados: “dice que es una
coincidencia, que había que cuadrar agendas”. En fin, yo creo que todos
sabemos lo que es un “cuento chino”: Es una expresión que se usa coloquialmente para referirse a
una historia o una explicación poco creíble, exagerada o falsa. También está
referido a una estrategia de distracción o engaño. Sus características son la
exageración, la falta de veracidad y su tendencia a ser una historia
inverosímil. Pues eso.
Aznar no se atrevió a decir en la presentación del libro lo
que sólo dos meses después del 11-M escribió: "...Debo reconocer, sin
embargo, que tal vez la opinión española no era lo suficientemente consciente,
hasta el 11 de marzo, del alcance de la amenaza del terrorismo islámico, o por
lo menos no tanto como lo ha sido de la amenaza del terrorismo de ETA. Sí es
así, el Gobierno tiene sin duda una responsabilidad que asumir. Quizá los
propios éxitos conseguidos en la lucha contra ETA en los últimos años nos han
llevado a bajar la guardia ante la amenaza fundamentalista... ...El día 11 de
septiembre y las investigaciones que se han realizado desde entonces demuestran
que las redes del terrorismo fundamentalista islámico están extendidas por todo
el mundo, y también por Europa y por nuestro país. En algunos casos hemos sido
capaces de detectar sus movimientos a tiempo. El 11 de marzo, desgraciadamente,
no supimos hacerlo...” Resulta grotesco que, pese a lo dicho,
repito, tan sólo dos meses después del 11-M, Aznar siguiese mintiendo y vuelva a
mentir en la presentación del libro y, además, sin haber asumido ninguna
responsabilidad.
En cuanto al libro, de las cerca de 400 páginas que tiene, sólo 3 párrafos (25 líneas), Mayor Oreja las dedica a su conocimiento de lo que pasó
el 11-M. Escribe que [el ministro del Interior de Marruecos, Driss Basri, le
explicó que, en su opinión, habíamos sobreactuado con el famoso encuentro de
las islas Azores entre el presidente George Bush, Tony Blair y José María
Aznar. Y añadió: “Supongo que no tendrás dudas de que el atentado del 11-M fue
obra de un servicio secreto. La lógica es que fueran nuestros servicios
secretos marroquíes, pero como los he reclutado, formado y escogido yo, quiero
decirte que son incapaces de organizar un atentado tan complejo y difícil como
el que habéis padecido. Mirad hacia los servicios secretos de otro país
vecino”. Entonces me acordé de la conversación que mantuve en 1996 con el
ministro del Interior francés, Jean-Louis Debré, en la que me dijo aquello de
“Elija usted entre Francia y Ángel Guerrero”. Fue a raíz de aquella frase como
me enteré de la existencia de un servicio secreto oculto, extraño, que no
dependía del Ministerio del Interior galo. Visto con perspectiva, resulta
incomprensible que ETA no se hiciera presente en las elecciones de despedida de
Aznar. Al menos, como digo, estoy convencido de que conocía el proyecto del
atentado, pero su grado de conocimiento y participación siguen siendo
desconocidos. Lo cierto es que casi nadie se atreve a decir más].
O sea, 22 años después, Mayor Oreja dice lo que ya hizo el PP
desde del primer día: meter a ETA de por medio pero, sin prueba alguna. Para fastidio de la tropa conspiranoica, Mayor Oreja ahora absuelve a Marruecos y
a Francia y nos viene con el embrollo de un “servicio secreto oculto, extraño”.
Lo sorprendente es que con
todo esto que cuenta Mayor Oreja, no se haya presentado ya en un Juzgado
francés, marroquí o español (junto con Aznar y María San Gil) para denunciar
“todo esto que sabe sobre el 11-M”, que en realidad es otro cuento chino, pura
farfolla. No van a ir a ningún Juzgado a denunciarlo porque temen el descrédito
y hacer el más espantoso de los ridículos.
En cuanto a la presentadora, María San Gil, perteneciente
también al Partido Popular en la fecha del 11-M, tengo que decir lo siguiente:
En abril de 2024, año del 20 aniversario del 11-M, la Fundación
Universitaria San Pablo CEU en Madrid me invitó al “II Congreso Internacional
de Víctimas del Terrorismo de la Comunidad de Madrid” bajo el lema “Comprometidos con la Memoria”. Me
ofrecieron incluso formar parte del Comité de Honor de dicho Congreso. Recibí
una llamada de María San Gil –alguien le facilitaría mi número de móvil–,
relacionada con la celebración de dicho Congreso. Le dije que me enviase el
programa del Congreso. Leído este, en cinco de los ponentes se hablaba de
“asesinado por ETA” y “víctima de ETA”. En ninguna de todas ellas había la más
mínima referencia a “asesinado el 11-M” o “víctima en el 11-M”.” Consideré que
no era un olvido, sino una ocultación deliberada que no tenía ninguna lógica en
un acto en el 20 aniversario del 11-M y, precisamente, también en la Comunidad
de Madrid, el lugar donde se cometió el mayor atentado terrorista en suelo
europeo. Como afectado del 11-M, el programa era humillante, una ignominia, un
insulto a la inteligencia, por lo que decliné participar en el Comité de
Honor y no asistí al Congreso. María San Gil, que en el programa figuraba como “Directora del Observatorio
CEU de Víctimas del Terrorismo”, no me volvió a llamar. Es más, en el programa
había ponentes sobre terrorismo yihadista, pero claro de España no, eso no; sí
de fuera, del de la Sala Bataclán de París en 2015 o el de Reim (Israel) en
2023. Un Congreso de Víctimas del Terrorismo, pilotado por Isabel Díaz
Ayuso, centrado fundamentalmente en ETA y ninguneando el 11-M en clara sintonía
con las teorías conspiranoicas que vinculan a ETA con el 11-M, como volvemos a
leer en el libro de Mayor Oreja. Clara contradicción de esta derecha española
que arremete contra el yihadismo… pero el que se da en otros países. Aquí en España no,
aquí no fue el yihadismo; para el PP y VOX fue ETA, o el PSOE, o ambos juntos.
Leído lo escrito por Jaime Mayor
Oreja en su libro “Una verdad incómoda”, lo que de verdad le incomoda (a él y a los presentadores del
libro) es la realidad de lo ocurrido: Un atentado yihadista motivado por la
participación de España en la guerra contra Irak a la que nos llevó el Partido
Popular presidido por José María Aznar. Unos atentados revindicados por el
líder de Al Qaeda, Bin Laden, que ya en octubre de 2003 amenazó a las potencias
ocupantes de Irak, entre las que cita expresamente a España. Unos atentados que FAES –la Fundación que a día de hoy preside Aznar– ya anticipó a principios de 2003 cuando dijo: "Cabe esperar el recrudecimiento de la amenaza terrorista si es que se reproduce la guerra contra Irak, una amenaza que afectará principalmente a los países que participen en ella". Es una desvergüenza que habiendo dicho esto su Fundación, Aznar tenga la desfachatez de seguir mintiendo.
Mayor, Oreja, Aznar, María San Gil y todos los suyos lo que pretenden con el libro y su presentación es limpiar sus conciencias. La dura realidad de lo ocurrido el 11-M es que para ellos sí que es una verdad que les va a incomodar para siempre.
MAYOR OREJA, EL 11-M Y LOS SERVICIOS SECRETOS