La secuencia de mentiras de José María Aznar (decía que había armas de destrucción masiva en Irak y se demostró su falsedad) con relación al 11-M se complementa con la presentación por su parte (María San Gil también participa en la presentación) del libro de Jaime Mayor Oreja “Una verdad incómoda” el próximo 11 de marzo. Una fecha de presentación que el entorno de Mayor Oreja desvincula del aniversario de los atentados, “dice que es una coincidencia, que había que cuadrar agendas”. En fin, yo creo que todos sabemos lo que es un “cuento chino”: Es una expresión que se usa coloquialmente para referirse a una historia o una explicación poco creíble, exagerada o falsa. También está referido a una estrategia de distracción o engaño. Sus características son la exageración, la falta de veracidad y su tendencia a ser una historia inverosímil. Pues eso.
Aznar no se atreverá a decir en la presentación del libro lo que sólo dos meses después del 11-M escribió: "...Debo reconocer, sin embargo, que tal vez la opinión española no era lo suficientemente consciente, hasta el 11 de marzo, del alcance de la amenaza del terrorismo islámico, o por lo menos no tanto como lo ha sido de la amenaza del terrorismo de ETA. Sí es así, el Gobierno tiene sin duda una responsabilidad que asumir. Quizá los propios éxitos conseguidos en la lucha contra ETA en los últimos años nos han llevado a bajar la guardia ante la amenaza fundamentalista... ...El día 11 de septiembre y las investigaciones que se han realizado desde entonces demuestran que las redes del terrorismo fundamentalista islámico están extendidas por todo el mundo, y también por Europa y por nuestro país. En algunos casos hemos sido capaces de detectar sus movimientos a tiempo. El 11 de marzo, desgraciadamente, no supimos hacerlo...” Resulta grotesco que, pese a lo dicho, repito, tan sólo dos meses después del 11-M, Aznar siguiese mintiendo y volverá a mentir en la presentación del libro y, además, sin haber asumido ninguna responsabilidad.
En cuanto al libro, de las cerca de 400 páginas que tiene, sólo 3 párrafos (25 líneas), Mayor Oreja las dedica a su conocimiento de lo que pasó el 11-M. Escribe que [el ministro del Interior de Marruecos, Driss Basri, le explicó que, en su opinión, habíamos sobreactuado con el famoso encuentro de las islas Azores entre el presidente George Bush, Tony Blair y José María Aznar. Y añadió: “Supongo que no tendrás dudas de que el atentado del 11-M fue obra de un servicio secreto. La lógica es que fueran nuestros servicios secretos marroquíes, pero como los he reclutado, formado y escogido yo, quiero decirte que son incapaces de organizar un atentado tan complejo y difícil como el que habéis padecido. Mirad hacia los servicios secretos de otro país vecino”. Entonces me acordé de la conversación que mantuve en 1996 con el ministro del Interior francés, Jean-Louis Debré, en la que me dijo aquello de “Elija usted entre Francia y Ángel Guerrero”. Fue a raíz de aquella frase como me enteré de la existencia de un servicio secreto oculto, extraño, que no dependía del Ministerio del Interior galo. Visto con perspectiva, resulta incomprensible que ETA no se hiciera presente en las elecciones de despedida de Aznar. Al menos, como digo, estoy convencido de que conocía el proyecto del atentado, pero su grado de conocimiento y participación siguen siendo desconocidos. Lo cierto es que casi nadie se atreve a decir más].
O sea, 22 años después, Mayor Oreja dice lo que hizo el PP desde del primer día: meter a ETA de por medio, pero ahora aderezado con el embrollo del “servicio secreto oculto, extraño”. Lo sorprendente es que con todo esto que cuenta Mayor Oreja, no se haya presentado ya en un Juzgado francés, marroquí o español (junto con Aznar y María San Gil) para denunciar “todo esto que sabe sobre el 11-M”, que en realidad es otro cuento chino, pura farfolla. No van a ir a ningún Juzgado a denunciarlo porque temen el descrédito y hacer el más espantoso de los ridículos.
En cuanto a la presentadora, María San Gil, perteneciente también al Partido Popular en la fecha del 11-M, tengo que decir lo siguiente:
En abril de 2024, año del 20 aniversario del 11-M, la Fundación Universitaria San Pablo CEU en Madrid me invitó al “II Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo” bajo el lema “Comprometidos con la Memoria”. Me ofrecieron incluso formar parte del Comité de Honor de dicho Congreso. Recibí una llamada de María San Gil –alguien le facilitaría mi número de móvil–, relacionada con la celebración de dicho Congreso. Le dije que me enviase el programa del Congreso. Leído este, en cinco de los ponentes se hablaba de “asesinado por ETA” y “víctima de ETA”. En ninguna de todas ellas había la más mínima referencia a “asesinado el 11-M” o “víctima en el 11-M”.” Consideré que no era un olvido, sino una ocultación deliberada que no tenía ninguna lógica en un acto en el 20 aniversario del 11-M y, precisamente, también en la Comunidad de Madrid, el lugar donde se cometió el mayor atentado terrorista en suelo europeo. Como afectado del 11-M, el programa era humillante, una ignominia, un insulto a la inteligencia, por lo que decliné participar en el Comité de Honor y no asistí al Congreso. María San Gil, que en el programa figuraba como “Directora del Observatorio CEU de Víctimas del Terrorismo”, no me volvió a llamar. Es más, en el programa había ponentes sobre terrorismo yihadista, pero claro de España no, eso no; sí de fuera, del de la Sala Bataclán de París en 2015 o el de Reim (Israel) en 2023. Un Congreso de Víctimas del Terrorismo, capitaneado por Isabel Díaz Ayuso, centrado fundamentalmente en ETA y ninguneando el 11-M en clara sintonía con las teorías conspiranoicas que vinculan a ETA con el 11-M, como volvemos a leer en el libro de Mayor Oreja. Clara contradicción de esta derecha española que arremete contra el yihadismo… pero el que se da en otros países. Aquí en España no, aquí no fue el yihadismo, para el PP y VOX fue ETA, o el PSOE, o ambos juntos, aunque Mayor Oreja nos hable ahora de un “servicio secreto oculto, extraño”.
Leído lo escrito por Jaime Mayor Oreja en su libro “Una verdad incómoda”, lo que de verdad le incomoda (a él y a los presentadores del libro) es la realidad de lo ocurrido: Un atentado yihadista motivado por la participación de España en la guerra contra Irak a la que nos llevó el Partido Popular presidido por José María Aznar. Unos atentados revindicados por el líder de Al Qaeda, Bin Laden, que ya en octubre de 2003 amenazó a las potencias ocupantes de Irak, entre las que cita expresamente a España. Unos atentados que FAES –la Fundación que a día de hoy preside Aznar– ya anticipó a principios de 2003 cuando dijo: "Cabe esperar el recrudecimiento de la amenaza terrorista si es que se reproduce la guerra contra Irak, una amenaza que afectará principalmente a los países que participen en ella". Es una desvergüenza que habiendo dicho esto su Fundación, Aznar tenga la desfachatez de seguir mintiendo.
Mayor, Oreja, Aznar, María San Gil y todos los suyos lo que pretenden con el libro y su presentación es lavar sus conciencias. La dura realidad de lo ocurrido el 11-M es que para ellos sí que es una verdad que les va a incomodar para siempre.
